(La fille de Brest / La doctora de Brest)

Julio 13: 8:30 pm.

Julio 14 a 16: 4:00 y 8:30 pm.

Julio 17 a 19: 6:15 pm.

Historia real de la doctora Irune Frachon, la mujer que en 2010 se atrevió a plantarle cara a la industria sanitaria y farmacéutica francesa, cuando se destapó el escándalo mediático en torno a la comercialización de un controvertido medicamento cuyos efectos secundarios provocaron la muerte de cientos de personas.

Dirección: Emmanuelle Bercot.

Guión: Emmanuelle Bercot, Séverine Bosschem, Rumian Compingt, inspirado en el libro de Irène Frachon.

Producción: Simon Arnal, Caroline Benjo, Barbara Letellier, Carole Scotta.

Productoras: Haut et Court, France 2 Cinéma, Canal+, Ciné+, France Télévisions, France Télévisions Distribution, Haut et Court Distribution, Wild Bunch.

Reparto: Sidse Babett Knudsen, Benoît Magimel, Charlotte Laemmel, Isabelle De Hertogh, Lara Neumann.

Fotografía: Guillaume Schiffman.

Edición: Julien Leloup.

Diseño de producción: Éric Barboza.

Música: Martin Wheeler.

Mezcla sonora: Jérôme Chenevoy.

Duración: 128 min.

Género: Drama, Biografía.

Año: 2016.

País: Francia.

Idioma: francés, subtitulado al español.

Censura: 16 años.

CRITICAS:

Mauricio Reina: Diario El Tiempo.

“Las mejores cintas se construyen enfrentando un héroe vulnerable contra un villano poderoso. Ese esquema abarca toda clase de historias, desde tradicionales westerns hasta sofisticadas intrigas contemporáneas. (…) La balanza se inclina a favor de la película gracias a una historia bien contada, a unos estupendos personajes secundarios (…), y a unas escenas muy gráficas que pueden chocar al espectador sensible pero que sacan esta experiencia cinematográfica del gris promedio en el que podría haberse quedado.”

Guy Lodge: Variety.

 

“Una importante batalla farmacéutica francesa que es tratada de manera sincera pero impasible en el último estreno de Emmanuelle Bercot”

Jordi Costa: Diario El País.

 

“La superlativa Sidse Babett Knudsen es alma, luz y, sobre todo, nervio de una película que sueña en Loach, pero sigue moldes más cercanos a un cine comprometido americano teledirigido hacia la victoria moral de su heroína.”

Antonio Trashorras: Fotogramas.

Vale que no hubiera venido mal algo más de sutileza en el planteamiento tonal esgrimido por Emmanuelle Bercot al plasmar en pantalla el caso verídico protagonizado por la doctora Irène Frachon en su lucha contra el poder farmacéutico. Pero también es verdad que ese trazo grueso, ese acento vehemente y al borde casi del emotaiment, que dicen en la tele (emotion + entertainment), tal vez nos choque más por lo acostumbrados que estamos a recibir por parte del drama social francés una dosis de pureza artística y ética mayor que cuando parecidas historias reales llegan desde Hollywood. Urge decirlo por tanto: si esta película resulta por momentos tan absorbente es ni más ni menos que por ese limitado pudor a la hora de manejar casi cualquier recurso dramático o audiovisual a su alcance. Con la delicadeza expositiva de una bocina y la complexión fílmica de un videoclip concienciado y hasta arriba de anabolizantes, ‘La doctora de Brest’ te emociona quieras o no, aunque tengas el alma de corcho; te espabila (y te conciencia).”