Octubre 5 a 8: 6:15 pm.

Octubre 9 a 11: 4:00 y 8:30 pm.

Dos artistas. Dos vidas paralelas. El escritor Émile Zola y el pintor del post impresionismo Paul Cézanne comienzan su amistad en una escuela de la Provenza en la que ambos estudian. Sus caminos siguen unidos en París, donde ejercen su labor profesional. Zola, huérfano y sin dinero, decide valerse de la burguesía a la que tanto atacó de joven para dar su gran salto a la literatura. Por otro lado, Cézanne, que viene de una familia acomodada, rechaza toda vida social para centrarse únicamente en su obra. Pero sus esfuerzos de juventud son en vano, ya que su calidad sólo se le reconoció al final de su vida.

Dirección: Danièle Thompson.

Guión: Danièle Thompson.

Producción: Albert Koski.

Productoras: G Films.

Reparto: Guillaume Gallienne, Guillaume Canet, Déborah François, Alice Pol, Alexia Giordano, Sabine Azéma, Isabelle Candelier, Laurent Stocker, Hugo Fernandes, Tamara Vittoz.

Fotografía: Jean-Marie Dreujou.

Edición: Sylvie Landra.

Diseño de producción: Michèle Abbé-Vannier.

Dirección de arte: Stephanie Angrand.

Música: Éric Neveux.

Edición sonora: Matthieu Michaux.

Duración: 117 min.

Género: Drama, Biografía.

Año: 2016.

Países: Bélgica, Francia.

Idioma: francés, subtitulado al español.

Censura: 17 años.

CRITICAS:
Susan Wloszczyna: rogerebert.com.

“El director de fotografía (…) consigue magníficamente despertar cada sentido (…) su cámara absorbe los sujetos familiares de Aix-en-Provence de los lienzos de Cézanne.”

Stephen Holden: The New York Times.

“Gallienne, quien domina la película, hace un retrato electrizante de Cézanne (…) ‘Cézanne et Moi’ ofrece un retrato mordaz y desmitificador del agitado mundo del arte parisino a finales del siglo 19.”

Paula Arantzazu Ruiz: Sensacine.

“Thompson ha perfilado, así las cosas, <strong>un retrato sobre los vaivenes de dos genios cuyas vidas van en paralelo pero parecen ir a la contra</strong>: mientras Cézanne huye de la alta alcurnia que le ha protegido económicamente (y que seguirá haciéndolo con una pensión mensual que le enviará su padre hasta bien entrada la edad adulta) con el objetivo de poder pintar sin ataduras, Zola va medrando socialmente a medida que su pluma agita la política del París del Segundo Imperio y los primeros años de la Tercera República francesa. Su radiante amistad juvenil se irá alimentando de las diversas frustraciones de la vida hasta, obvio, contaminarse del todo; unos escollos que acabarán separando a los amigos hasta el desprecio (casi mutuo) pero que serán el denominador común de su manera de percibir cómo el genio creativo merma con el paso del tiempo. <strong>(…) Es precisamente cuando la cinta se deja llevar por la plasticidad del material que trabaja cuando gana enteros</strong>; algo que, sin embargo, no sucede en demasiados momentos, lastrada por los encontronazos verbales de sus protagonistas. “Quiero pintar el flujo del aire, el calor del sol, la violencia de las rocas”, exclama Cézanne y ese anhelo también parece ser el del espectador, a quien apenas se le muestra la belleza de los cuadros del pintor. Sólo en los créditos finales, las distintas versiones del Monte Sainte-Victoire, que obsesionó al artista a lo largo de su vida, dan cuenta de su talento irreductible.”