Septiembre 7 a 10: 6:15 pm.

Septiembre 11 a 13: 4:00 y 8:30 pm.

En 1948 la violencia partidista azota el campo colombiano. En el Tolima, miembros de las fuerzas oficiales dan muerte a varios campesinos liberales, entre ellos al marido de Rosalba Velasco. La joven presencia la masacre, lo que la convierte en instrumento de venganza y muerte. Durante una década sus acciones dejarán como saldo un sinnúmero de policías y civiles muertos y se convertirá en blanco de la persecución del ejército, la policía y las bandas paramilitares de la época. Inicialmente Rosalba actúa por cuenta propia. Sin embargo, los jefes de bandas armadas ilegales, de filiación opuesta al gobierno conservador, tratan de neutralizar sus excesos y la integran a sus filas. La joven se destaca por su arrojo y gana el respeto de sus compañeros. En adelante se la conocerá como la Sargento Matacho. Aunque por su condición psíquica es incapaz de conectarse emocionalmente consigo misma o con los sentimientos de los demás, genera a su alrededor una suerte de atracción inevitable. Los distintos jefes de las bandas a las que se une la convierten en su compañera y ella, paradójicamente, engendra vidas en su vientre mientras siega la de sus enemigos.

Dirección: William González.

Guión: Marco Antonio López, William González, Matilde Rodríguez, inspirados en la historia original de Pedro Claver Téllez.

Producción: Diana Zuleta, Alina Hleap.

Productoras: ENIC Producciones, Galloping Illusions, HD Cinema.

Fotografía: Martín Boege.

Edición: Sigfrido Barjau.

Dirección de arte: Guillermo Peña.

Música: Alejandro Ramírez Rojas.

Diseño sonoro: La Tina Sonido.

Duración: 93 min.

Género: Acción, Drama, Historia.

Año: 2015.

Países: Colombia, México.

Idioma: español.

Censura: 16 años.

Ganadora:

Festival Internacional de Cine de Frostbite, USA, 2017 – Mejor película.

II Festival Internacional de Cine de Guayaquil, 2016 – Mejor actriz.

VIII Festival Internacional de Cine bajo la Luna de Islantilla ‘Huelva’, 2015 – Mejor película, actriz.

XXXII Festival de Cine de Bogotá, 2015 – Mejor película, Círculo Precolombino de Bronce.

Festival Internacional de Cine de Santander, 2015 – Mención Especial del Jurado.

I Festival Internacional de Cine del Valle de Guadalquivir, España, 2016 – Mejor director.

Meraki International Film Fest, España, 2016 – Mejor director.

CRITICAS:
Alda Mera: El País. Colombia.
<em>“Devolverse 60 años en la máquina del tiempo para contar el inicio del conflicto en Colombia, no es ficción. Es una realidad de 93 minutos que muestra ese momento en que los colombianos empezamos a matarnos, desde la mirada de la primera bandolera que existió en el país.”</em>
Gonzalo Restrepo Sánchez: El cine sin ir más lejos.
<em>“Esta película dirigida por William González, vale la pena decir desde un comienzo y ahora que estamos en una etapa de postconflicto en Colombia, que fue rodada en 2015 y que hasta ahora se estrena en Colombia.</em> <em>Sin ser un panfleto y oportunista, la película toca temas tan actuales como la familia y el desplazamiento forzoso, la guerrilla, la paz. De manera que el cineasta colombiano en este sentido, no tiene reparos en mirar de frente a una parte de la historia de su país. Y si bien el cineasta, y, a pesar de los “deux es machina” de la radio para documentar sobre el trasfondo político de Colombia (la muerte de Gaitán, Rojas Pinilla y la amnistía en 1958); lo que da validez a esta cinta es que, a pesar que su acción transcurre en el siglo pasado, los temas que abordan son universales y atemporales —tiranía, corrupción, incompetencia de los gobernantes, desigualdades sociales, inmoralidad, religión incluso—. Además a modo de reflexión final si se quiere, me recuerda una frase del filme “El intendente Sansho” (Kenji Mizoguchi, 1954): “Si una persona no siente la compasión no es una persona; incluso ante tu enemigo hay que sentir piedad”.</em> <em>El filme, bien dirigido (muchas escenas rodadas con cámara en mano) y con un guión bien estructurado, el primer tercio de la historia que arranca en 1948 en un paraje colombiano denominado “El palomar”, deja el argumento político de la disputa entre liberales y conservadores, el asesinato de Gaitán y una mujer que pronto se convertirá en una guerrillera: Rosalba Velásquez (una excelente actriz como Fabiana Medina), apodada “la Sargento Matacho”. En los dos tercios restantes de la historia y sin sorpresa alguna, la fábula (en el mejor de los sentidos) diseña en su discurso una violencia (algunas escenas con crudeza lo señalan) donde liberales y conservadores se matan. Sin que el personaje viva en una realidad paralela y sin que tarde en armonizarse con la actual (campesina-guerrillera), surge el tono descarnado de la violencia que mencionábamos, reforzado por una buena banda sonora insistente en ello otros momentos diegéticos. Todo no hace sino confirmar que, pese a ser un arquetipo de su tiempo, Matacho remueve las entrañas.”                                </em>  
Alfredo Reyes Corey. Psicoanalista.
<em>“Cuando al día siguiente de ver una película sus imágenes retornan una y otra vez haciendo revivir, así sea fugazmente, sus escenas, es porque de alguna manera han afectado profundamente aspectos fundamentales del espectador. Al final, la película parece insinuar la necesidad de encontrar otras formas de encarar la violencia. Canalizar el odio y la indignación como fuerzas que, al cambiar su fin, pero conservando su energía, puedan alimentar el esfuerzo por una distinta cultura humana en la que las agudas contradicciones puedan encontrar resolución en vez de quedar atrapadas en antítesis mortales.” </em>